Para ir a tomarse un cóctel es tan facil como ir a cualquier bar de copas y pedir un mojito, caipirinha o un russo blanc. Pero si lo que queremos es un buen cóctel, un cóctel de verdad no es tan sencillo como pedirle a alguien que nos haga algo. El cóctel no es solo la mezcla de diferentes líquidos ya sean alcohólicos o no. Un cóctel es mucho más, es necesaria una precisión en las cantidades que se echan, los líquidos ha de ser evocados a la coctelera en un orden concreto y sobretodo, hay que tener una práctica para que éste salga bien.
De la misma manera que decimos que la tortilla de patatas de mi madre es la mejor o que los macarrones con tomate de mi abuela no tienen comparación, con los cócteles pasa algo parecido, no todo el mundo sirve para ello y por supuesto, la experiencia es un grado.
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